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martes, 25 de junio de 2013

SENTIMIENTOS QUE DAÑAN Y CÓMO MANEJARLOS

Si les pidiera que contestaran a la pregunta: ¿cuál es su misión en la vida? Seguramente no me darían una sola respuesta, sino muchas. Todas las personas tienen objetivos diferentes relacionados con su vida familiar, personal, social y laboral. Pero hay un deseo que nos une a todos, y ese es el de ser feliz. Todos anhelamos equilibrio interior, paz y tranquilidad.

El bienestar no viene genéticamente predeterminado, sino que se busca, se entrena. Las personas se rodean de circunstancias, de otros compañeros de viaje y de momentos que les aportan felicidad, buscan la seguridad y tratan de desprenderse de todo lo que les incomoda y provoca dolor. De hecho, vivimos en la era de la felicidad. Se cultiva y practica una filosofía dirigida a cuidarse y mimarse, y muchas personas dejan de salir de su zona de confort para evitar enfrentarse a sus miedos y no sentir la incomodidad del sufrimiento. Pero la envidia, la culpa, el remordimiento, la inseguridad, la frustración, la vergüenza…todos esos sentimientos forman parte nuestra evolución. Lo inteligente es saber dosificarlos para que cumplan con su función y no dejar que nos bloqueen.



Todo tiene su razón de ser y una explicación lógica. Los sentimientos negativos funcionan como un termómetro, nos indican que algo no funciona y se manifiestan a través del malestar. Pero tienen su parte positiva: educan, permiten evolucionar y generan aprendizaje. ¿Si no sintiera culpa, cómo sabría que ha herido a alguien? Si no sintiera frustración, igual no le daría valor al esfuerzo cuando consigue su objetivo. ¿Y qué me dice de la inseguridad?…También tiene un sentido evolutivo, le protege de las amenazas, aunque muchas de ellas no sean tan aterradoras como imagina. Ahora, deje espacio a sus sentimientos y, cuando estime que han convivido con usted el tiempo suficiente, ábrales la puerta y déjeles marchar.

Siente envidia porque anhela aquello que desea y que sí tienen otras personas. Siente envidia porque valora el mundo como un lugar injusto en el que usted no está ni tiene lo que desearía. Una de dos, o acepta su realidad o se implica en modificarla. Pero sufrir sin invertir tiempo y esfuerzo, no. 

Para abrir la puerta de salida a la envidia:

Reconozca su sentimiento. La envidia es un sentimiento que, además de hacerle sufrir, es feo. Dígase a sí mismo: “Tengo envidia”. Si no lo hace, siempre tratará de justificar su malestar, pero no llegará a vencerlo.

Analice por qué. Esfuércese y acepte lo no controlable. Las personas suelen tener envidia porque perciben una situación como injusta. Los motivos por los que no tiene aquello por lo que suspira (tipo, inteligencia, dinero, poder…) pueden ser muy variados, pero sean los que sean tiene dos opciones: la primera, implicarse y trabajar en lo que dependa de usted para conseguirlo, la segunda, aceptar lo que no puede gestionar.

Si es de los “envidiosos buenos”, compórtese como si no tuviera envidia. Pregunte a su amigo qué tal le va en ese trabajo en el que está triunfando y escúchele; dígale a su amiga que la ve más delgada y esbelta, alégrese de forma sincera por el viaje de vacaciones que va a hacer esa pareja de conocidos o familiares. Y refuércese por haber superado una situación difícil. Dígase a sí mismo: “Ves, lo haces muy bien, ahora te sientes mejor por haberte interesado por ellos”.

Céntrese en usted mismo. El valor no está en la comparación, sino en su propio yo. Plantéese un objetivo y piense en qué medida puede involucrarse para alcanzarlo. A veces pierde más tiempo criticando, desprestigiando y deseando lo de otros que invirtiéndolo en su mejora. Esa energía sería muy productiva si la gastara en evolucionar.

Pida perdón para vencer a la culpa y el remordimiento. Usted siente culpa cuando sabe que ha herido a otra persona, con intención o sin ella. Ver que otro sufre por algún comportamiento que ha tenido le hace sentir mal. Ese malestar es el motor que le lleva a reflexionar para que la próxima vez tenga más cuidado. Gracias a esta sensación incómoda conseguimos aprender. Si cada vez que hiriésemos a alguien no sintiéramos ese dolor, estaríamos hablando de una persona sin empatía, incapaz de ponerse en el lugar de otros, y esto le dificultaría mucho sus relaciones sociales. Nadie quiere convivir, ni trabajar, ni tener como amigo a una persona que hace daño y que no es consciente del mismo.

Pero sentir culpa no significa que tenga que machacarse toda la vida. La culpa le permite pensar qué haría de forma diferente la próxima vez, y a partir de ahí, borrón y cuenta nueva. Siga estos pasos para deshacerse de su malestar.

Pida perdón de forma sincera. Pero no lo haga de forma cobarde, no utilice el whatsapp, dé la cara. Pronuncie el nombre de la persona y acompáñelo diciendo que lo siente y por qué.

Repare el daño. Pedir perdón es el primer paso, el segundo es tener un detalle. Si ha roto algo, repárelo; si ha sido borde, tenga el gesto de llevar unos bombones, si no ha sido atento con algo que era importante para esa persona, mande un correo, una canción o algo gracioso que haga sentir especial a la persona herida.

Sea el de siempre. Haberse equivo­­cado una vez no le obliga a convertirse en alguien sumiso con esa persona, como si tuviera que estar avergonzado toda la vida. Todos cometemos errores. Si el desliz entra dentro de lo razonable y, sobre todo, si no ha tenido una mala intención, tendría que poder perdonarse. El rencor y la soberbia de las personas heridas a veces superan su buena intención. Cuando haya hecho todo lo que podía, deje que la otra persona tenga su tiempo. Y si le parece excesivo, decida cómo comportarse usted a partir de ahora con esa persona que no tiene capacidad para perdonar y cerrar heridas.

Enfréntese con valentía a su inseguridad y su vergüenza. La inseguridad, la vergüenza y el miedo son sentimientos y reacciones del cuerpo y de la mente ante lo que usted interpreta como una amenaza. Siente inseguridad cuando no controla el ambiente, cuando lo que le rodea no es predecible. Siente vergüenza cuando percibe la posibilidad de no estar a la altura, de perder, cuando las expectativas le superan. Y el miedo se apodera de usted pensando que puede pasarlo mal, puede contagiarse, darle un infarto, perder el trabajo o ser rechazado por esa persona que le atrae. ¡Qué más da el miedo que sienta! El verdadero peligro es dejar escapar las oportunidades, no luchar por ellas, porque ahí es donde está la derrota.

Aprenda a convivir con el fracaso y con las emociones negativas, forman parte de la evolución y de la vida. ¿Alguna vez le dijo alguien que esto sería fácil? Cometer errores, ser criticado, sufrir… es parte del camino. Coexis­­ten con la felicidad, la recompensa y el orgullo.

Si quiere conseguir salir de su zona confortable: 
 
Busque un motivo. Seguro que lo tiene. Póngalo ahora por escrito, en grande y en un lugar visible.

No piense que puede fallar y centre su atención solo en lo que desea hacer y cómo. Describa su plan de actuación.

Es válido, bueno y fuerte. Tiene ejem­­plos en su vida que lo demuestran. ¿Qué tiene en la cabeza, lo que le debilita o sus fortalezas? Son sus puntos fuertes los que debe potenciar, no los que restan.

Pensar en el éxito. ¿Qué hace pensando en lo que puede fracasar o en lo que no desea que ocurra? ¡Menudo gasto de energía inútil! El tiempo es limitado, inviértalo en pensar en lo que ¡sí! desea que pase. Prepárese con la palabra y con el pensamiento para conseguirlo. Repítase: “¡Yo puedo! ¡Estoy preparado! ¡Me lo he trabajado!”.

No a las emociones negativas. No es el único que las tiene, las tenemos todos, pero muchos de nosotros hemos decidido dejar de escucharlas. Es lo que nos diferencia. Su vida no es más difícil, ni tiene menos suerte que otros. Solo que los otros, en lugar de escuchar el peligro, lo valoran, y luego deciden enfrentarse a él. No se trata de ser temerario, solo valiente.

Actúe. Los cinco puntos anteriores son geniales sólo si los pone en marcha. Los propósitos sólo tienen sentido si se materializan.

Los sentimientos negativos le permiten ver el mundo desde otro punto de vista, pero no significa que le tengan que paralizar. Analice y saque una lectura positiva de su emoción y de su presencia. Aproveche lo que le pueden aportar y, luego, desármelos. 
 
Hay muchas personas con miedo a ser felices. Hacen extrañas deducciones, como que si se entregan al placer recibirán un castigo. Cuando cometen un error se lo reprochan una eternidad, para tomar consciencia del tremendismo de lo que han hecho. Ser sufrido, negativo, sumiso… no es la pócima de la felicidad. Nadie le va a recompensar en otra vida por haber sufrido en esta de forma gratuita. Atrévase a ser feliz y a tener recuerdos de esos que vale la pena almacenar.

Fuente: elpaís.com

miércoles, 19 de junio de 2013

¿TE VAS A VIVIR CON TU PAREJA?

Cuando el amor y la pasión controlan nuestros pensamientos y acciones es difícil mantenerse frío para tomar decisiones objetivamente. Se pueden subestimar las posibles dificultades, se esperan cosas que finalmente no pasan y al final nos sentimos decepcionados. ¿Qué ha pasado? Que en ese estado de semieuforia o euforia completa las parejas pueden presuponer un montón de cosas en nombre del amor; ¡Error!





¿Cómo disminuir la posibilidad de equivocarnos?. Hay que sentarse a hablar y poner las cartas encima de la mesa sobre lo que cada uno espera. Sobre todo en las principales cuestiones que causan conflicto.

Espacio: El paso de vivir sólo a compartir, ¡es duro!. Que se conviva no significa que se renuncie a la intimidad de cada uno; si acabas teniendo que irte de casa para sentirte a gusto ojo, ¡te han invadido!. 

Es importantísimo que habléis sobre esto y llegar a acuerdos sobre cosas como la decoración, el rinconcito sagrado de cada uno o el uso de los espacios y lo que significa el orden para cada uno. Ambos tendréis que ceder. 

Tiempo: Un miembro de la pareja no puede disponer del tiempo del otro, si se dedica a amigos, familia, hobbies es cosa de cada uno y si quieres que sea compartido hay que hablarlo, no dar por sentado que el otro tiene que hacer lo que uno quiera. No considerar el tiempo del otro aunque sea para hacerle esperar es una falta de respeto. 

Dinero: Contrariamente a lo que muchos creen, hay a quién le ruboriza más hablar de dinero que de preferencias sexuales, pero la falta de trasparencia con el dinero es una de las principales  fuentes de problemas. Hay que sentarse, aclarar qué expectativas se tienen y acordar cómo se quiere llevar este tema.  

Familia: Tarde o temprano hará acto de presencia, básico establecer los límites desde el principio.  

Dirección de la relación: El por qué está claro, ¡nos queremos! pero el para qué no suele contemplarse, aseguraros de que vais en la misma dirección y así, cuando vengan los cambios o grandes decisiones no habrá sorpresas.  Por ejemplo, tener hijos o no, pasar por el altar, boda civil, hipotecarse o vivir de alquiler, temporadas en otros países...

Si no hay acuerdo, lo mejor será replantearos la convivencia antes de dar el gran paso...


Fuente: silviaolmedo.tv

lunes, 17 de junio de 2013

8 beneficios de los BESOS!

Los besos son la expresión del amor o de miles de sentimientos, a través de ellos podemos trasmitir a la otra persona cuántas cosas pensamos, sentimos y deseamos.

No existe nada más hermoso que el beso que te das con la persona con la que de verdad sientes algo especial, es maravilloso sentir cuando besas que las maripositas en el estómago se alborotan, que no existe nadie más en el mundo, que ese momento está reservado para las dos.
Un beso puede ser la antesala de una relación, de un gran amor, de una noche de sexo, de un gusto, de muchas cosas... eso lo define cada situación en particular; un beso nunca será igual.

Es cierto que hay muchos tipos de besos: algunos atrevidos, otros tímidos, otros muy sensuales, otros no tan agradables, a veces puede que no lleguemos a sentir nada en algunas ocasiones... 

A continuación vienen explicados 8 beneficios que obtenemos al besarnos...qué maravilla, asi que ya sabéis este verano ¡besos para to@s! 



Fuente: loultimord.net

martes, 11 de junio de 2013

¿SEXO EN EL EMBARAZO?

Muchas dudas surgen a las mujeres que están embarazadas. Se producen muchos cambios físicos y emocionales durante el embarazo, lo que puede influir en la vida sexual.

Existen cambios de la postura corporal, aumentando la curvatura lumbar, lo cual puede producir dolores de columna, a nivel del pubis, etc.

El útero aumenta de tamaño comprimiendo la vejiga, lo que causa micciones más frecuentes y en algunos casos incontinencia urinaria.

Además, por el aumento de peso, se pueden producir molestias en los pies y disminución del retorno venoso, causando edema en las piernas.

Existe un cambio en los patrones respiratorios, lo que produce cansancio.


Todos estos cambios se pueden sobrellevar de mejor manera, realizando un entrenamiento adecuado para el embarazo, una  preparación para el parto y luego ejercicios específicos para recuperar la musculatura abdominal, vaginal, perineal, que se distiende durante el parto.

Las que son primerizas tienen más preguntas y una de las dudas frecuente es sobre el sexo durante el embarazo. La kinesióloga Odette Freundlich, Directora de Centro Miintimidad, asegura que las mujeres embarazadas pueden tener relaciones sexuales con total normalidad durante todo el embarazo, a menos que existan causas médicas que lo impidan y además comenta que “en general, durante el embarazo el deseo de tener relaciones sexuales aumenta, en este período se produce mayor lubricación vaginal, lo que facilita la penetración”.

En el primer trimestre del embarazo las mujeres suelen tener más sueño, nauseas y esto puede influir en el deseo. Durante el segundo trimestre es la mejor etapa para la vida sexual. Durante el tercer semestre pueden existir algunas dificultades por los cambios físicos que se producen, ente ellos el aumento de peso, del tamaño uterino y abdominal.

Una de las preocupaciones más comunes, tiene relación con dañar al bebé durante las relaciones sexuales. Odette Freundlich, experta en estos temas, es categórica y comenta que “no existe posibilidad de dañar al bebé pues, este está dentro del útero, en la placenta, la que está cubierta con líquido amniótico en su interior. El pene jamás esta en contacto con el bebé”.

Agrega que “No existe riesgo a menos que exista alguna patología  como hemorragia, dolor pelviano, molestias urinarias, pérdida de líquido a nivel vaginal, ardor o molestias a nivel genital, antecedentes de pérdida o aborto, placenta previa y el médico haya restringido las relaciones sexuales”.

¿Y qué pasa en el post parto? Según la especialista "anteriormente se requerían 40 días, pero en la actualidad, los médicos hacen una limpieza de la cavidad uterina, para evitar que gérmenes contenidos en las secreciones que se eliminan después del parto, provoquen infecciones. De esta forma se puede  reiniciar la vida sexual a los 30 días del parto, dependiendo de como se sienta la mujer”

Mantener las relaciones sexuales con la pareja durante el embarazo es importante ya que estrecha el vínculo como pareja, además Odette asegura que se “ejercitan los músculos vaginales y perineales, que actuarán durante el parto, además que la mujer se siente deseada y erotizada”.

También se liberan endorfinas, que son  hormonas que intervienen en el placer y bienestar general.

La sexualidad durante el embarazo, puede ser una etapa de muchos beneficios para la madre, la pareja y el futuro hijo, lo importante es educarse en el tema, estar bajo estricto control médico y realizar un entrenamiento adecuado.

Fuente: mujerypunto.cl

martes, 12 de marzo de 2013

Las 12 reglas de oro para vivir en pareja

 «No hay modelos ideales para ser feliz en la pareja, hay libertad para inventar uno propio», dice el psicólogo Joan Garriga

No es fácil mantener y conservar el amor en la pareja. El camino del amor tiene muchos baches y cada pareja también. Ese es el territorio que mejor conoce el psicólogo Joan Garriga tras más de diez años trabajando con parejas y ayudándolas a conseguir una relación más sana y consciente. En su nuevo libro «El buen amor en la pareja» se adentra precisamente en los recovecos del buen amor, un amor que se reconoce «porque en él somos exactamente como somos y dejamos que el otro sea exactamente como es».

Como epílogo a ese libro del buen amor, que habla de las diferentes formas que existen de ser pareja y de encontrar la propia fórmula, la que a cada uno le haga feliz, de estar con alguien, nos ofrece las doce reglas de oro para vivir hoy en pareja:

1. Sin ti no podría vivir / Sin ti también me iría bien: Somos dos adultos que nos sostenemos sobre nuestros propios pies, no dos niños buscando a sus padres. Sin ti también me iría bien, pero me alegra el corazón que sea contigo y que estemos juntos. 

2. Te quiero por ti mismo / Te quiero por ti mismo... bueno a pesar de ti mismo: Es un regalo enorme amar las sombras del otro, su ego, sus dificultades y ser compasivos con ello, porque eso significa que somos capaces de reconocer al otro miembro de la relación en su realidad más sombreada. La pareja es un campo de crecimiento en el que se van limando las asperezas del ego gracias a que el amor compartido es capaz de soportarlas. 



3. Hazme feliz / Siento el deseo espontáneo de que seas feliz: La pareja no está pensada para darnos la felicidad, aunque si sabemos conjugar todas sus dimensiones experimentamos algo que se acerca a la dicha. Sentimos que pertenecemos a algo, que hemos creado una intimidad, un vínculo, y que construimos caminos de vida. 

4. Quiero una pareja / Mejor me preparo para ser pareja: El exceso de «yo» y de individualidad por encima del sentido del «nosotros» convierte la pareja en un campo increíble de libertad y al mismo tiempo nos expone a más y más soledad e incertidumbre. Las dos cosas al mismo tiempo. Si quieres tener pareja, trabaja en tu interior para encontrar tu propio tono y manera para ser compañero o compañera, y lo demás se te dará por añadidura. 

5. Te lo doy todo / Mejor dame lo que me mantiene en el mismo rango que tú: La pareja es una relación de igualdad en la que hay que procurar que haya un intercambio de equilibro y justicia para preservar la paridad de rango. Dar mucho puede generar en el otro un sentimiento de deuda y empequeñecerlo. Mejor dar lo que el otro puede devolver de alguna manera, puesto que con el intercambio fértil crece la felicidad. 

6. Dámelo todo / Dame lo que tienes y eres y yo puedo compensar para mantener en mí dignidad: Cuando alguien en una relación lo pide todo del otro, debemos sospechar dos cosas: la primera, que esa persona es un niño y, la segunda, que esa persona sin duda no va a tomar y apreciar lo que se le da, porque está anclada en un guión de insatisfacción que se nutre de demanda, la cual, aunque sea atendida, no satisface. Mejor el intercambio positivo y gratificante al negativo e hiriente. 

7. Ojalá sea intenso y emocional / Ojalá sea fácil: Algunas relaciones discurren con fluidez y facilidad, no chirrían. Son el resultado del encuentro de dos naturalezas que armonizan sin grandes desencajes. Otras veces, todo es difícil, a pesar del amor. Cuando una relación es intensa y emocional, a menudo llega a ser desvitalizante. De hecho, las grandes turbulencias emocionales y los juegos psicológicos desgastantes y fatales tienen que ver con reminiscencias de heridas infantiles y viejos anhelos no colmados. 

8. Lucho por el poder / Cooperamos: Demasiados siglos de lucha y sufrimiento entre hombres y mujeres nos convocan a una reconciliación. Es maravilloso cuando en la pareja ambos sienten dentro, de verdad, de corazón, que no hay mejor ni peor y que caminan juntos. No uno por arriba y otro por debajo, no uno por delante y otro por detrás. Cooperan. Son compañeros, amigos, hermanos, amantes y socios. Uno y uno son más que dos. En lo más profundo las mujeres se suelen sentir mejores que los hombres —según mis estadísticas—, pero las más inteligentes se encargan de que sus parejas no lo noten. 

9. Yo pienso, tú sientes y ante lo difícil sálvese quien pueda / Reímos y lloramos juntos y juntos nos abrimos a la alegría y el dolor: Las parejas enfrentan en su proceso vital asuntos que en algún momento duelen: hijos que no vienen, abortos, muertes, enfermedades de algunos de los miembros de la pareja o enfermedades de seres queridos, vaivenes económicos y existenciales…. Son asuntos que ponen a prueba la capacidad de aguante de la pareja y que o bien la fortalecen o bien la derrumban y ponen en ella resentimientos y millas de distancia. 

10. Que sea para siempre / Que dure lo que dure: Entrar en el amor de pareja significa también hacerse candidato al dolor de un posible final. Hoy en día se habla de monogamia secuencial, esto es, de que, estadísticamente, cabe esperar que tengamos entre tres y cuatro parejas a lo largo de nuestra vida, con el consiguiente estrés y tránsitos emocionales complejos que ello conlleva. Cuando no hay un contrato institucional de por medio, tenemos una oportunidad de crear a la pareja cada día, a nuestra manera, y de vivir lo que nos permite. Si llega el final, aprendemos el lenguaje del dolor, la ligereza y el desapego, para luego volver de nuevo al carril del amor y de la vida. 

11. Primero los padres o los hijos y luego tú / Primero nosotros, antes que nuestras familias de origen y que nuestros hijos en común: Conviene saber que el amor se desarrolla mejor en universos de relación ordenados: que los padres sean padres y que los hijos sean hijos, que la pareja que se ha creado (que puede incluir a hijos de anteriores relaciones) tenga prioridad frente a parejas anteriores o frente a las familias de origen. Que el pasado sea honrado y labre un buen presente y un buen futuro. Algunas personas dan más importancia a los hijos en común que a los anteriores, lo cual acaba creando malestar en todos. Al mismo tiempo, una pareja posterior debe saber que tiene más posibilidades de ocupar un buen lugar si asume que los hijos de su pareja estaban antes y respeta su prioridad. 

12. Te conozco / Cada día te veo y te reconozco de nuevo: Algunas parejas no se relacionan con la persona que tienen al lado, sino con las imágenes interiores que se han ido formando de esa persona a lo largo del tiempo. Viven en el pasado y se olvidan de actualizarse cada día. Para evitarlo, ayuda, y mucho, abrir la percepción a cada instante nuevo y no dar a la otra persona por supuesta. El otro se ilumina cuando le reconocemos y le descubrimos como nuevo, y de este modo también nosotros nos volvemos nuevos y jóvenes. 

Fuente: abc.es

martes, 20 de noviembre de 2012

Karisma colabora con el programa "Mujeres, hombres y viceversa" de Telecinco

La Agencia Matrimonial Karisma colabora con el programa de Telecinco "Mujeres, hombres y viceversa".

 
 
La psicóloga Sonia Castro de nuestra Agencia Matrimonial Karisma, colabora a partir del mes de Noviembre de 2012 con el programa "Mujeres, hombres y viceversa" dando su opinión como psicóloga y experta en relaciones de pareja.
 
A partir del miércoles 21 de Noviembre podréis ver a Sonia dando consejos y pautas a los tronistas y pretendientas y opinando entre el público del programa.
 
Los programas en diferido los podéis ver en la página web de Telecinco en la opción A la Carta eligiendo el programa y el día.
 
Desde Karisma esperamos que los tronistas encuentren el amor y salgan del programa con una pareja seria, estable y duradera.

viernes, 26 de octubre de 2012

Solución a 3 típicos problemas de pareja

Existen distintos y variados problemas de parejas con distintos orígenes. Veamos a continuación una descripción de los tres problemas más comunes y de la forma de solucionarlos.

CELOS

El problema de los celos es uno de los más frecuentes, sobre todo en las parejas adolescentes y jóvenes, pero no de manera exclusiva en ellos. Tiene que ver sobre todo con la autoestima de la persona que cede a estos sentimientos, que en realidad tiende a ser baja.
 
Recordemos la frase "En los celos más que amor hay amor propio" y es verdad. La naturaleza insegura de los celosos hace que se consideren incapaces de conservar una persona a su lado sólo con su propio atractivo y personalidad. De manera que tienen que ejercer algún tipo de control sobre la otra persona para evitar que los traicione o deje de amarlos. Este tipo de posesión y de control hace que la relación se desgaste hasta un punto sin retorno. Muchas veces los celos son la misma causa de que los celosos sean abandonados.
 
Solución:
La manera de solucionarlo es sentando las bases de la relación de la confianza. Demostrarle a la persona celosa que no hay mecanismo de control que funcione las veinticuatro horas del día, y que no es el sentirse observado lo que evita el engaño sino el amor. Dialoga mucho con tu pareja.

 


EL DESGASTE DE LA RUTINA


El desgaste de la rutina es patrimonio fundamentalmente de las relaciones largas que comenzaron a temprana edad. Para estas parejas todos los días parecen ser el mismo día. La chispa del amor ha desaparecido. Es muy difícil combatir este problema de pareja porque es precisamente el gran tema de las relaciones, parejas y matrimonios.

Solución:
La única solución es mantener un diálogo permanente con el otro e intentar reinventar la relación todo lo que se puede, por ejemplo cambiando la naturaleza y sitios comunes de salida, los grupos sociales, los temas corrientes de conversación. Como el aspecto físico es el que primero se desgasta, es allí donde se debería trabajar primero, cuidando nuestra imagen y manteniendo siempre ciertos cuidados estéticos aún en la intimidad.
 
Un buen método de renovar la relación es a través de la sorpresa: un viaje inesperado, invitar a tu pareja a un sitio que desconoce sin decirle antes adónde va, ropa interior que se luce de golpe, una cena especial, algún regalo apropiado y sentido. La imaginación es muy importante pues determinará aquello indicado para revivir la pasión y el romance.

EL CONTRASTE DE PERSONALIDADES

Hay sencillamente caracteres o personalidades que no encajan. Por más amor que se tengan existen relaciones que viven o conviven en una guerra continua, en donde los momentos de calma son la excepción. Para estas relaciones la solución aparentemente obligada es romper, y sin embargo esto es fácil de decir, y muy difícil de hacer. Es más, una y otra vez estas parejas intentan alejarse pero vuelven a recaer porque no pueden estar el uno sin el otro.

Solución:
En este escenario la solución depende de un buen diálogo a fondo, donde no solo estén dispuestos a reestructurar la pareja, sino también donde estén dispuestos a reestructurar sus personalidades, pretensiones, tiempos, exigencias para con el otro. Un cambio tan profundo no es fácil de llevar a cabo, pero tampoco es imposible.
 
Con el tiempo aprenderán cada uno a dominar su carácter y su temperamento y así lograran estabilizar la relación en un contexto más sano y feliz para ambos. Recordar que el diálogo periódico sirve como una actualización de los códigos, formas de ser, y pactos amorosos, y como una renovación del aire que se respira en los momentos en común.
 

martes, 16 de octubre de 2012

Problemas de pareja cuando los hijos NO llegan

Las parejas que tienen problemas para concebir con frecuencia se enfrentan a fuertes depresiones, que en ocasiones llegan a impedir que lleven una vida normal.
Una de cada seis parejas se enfrenta a un problema de infertilidad; tratamientos médicos, naturistas y hasta mágicos se han creado y extendido para atender este problema, pero con frecuencia se olvida que este problema trae para la pareja una gran tristeza y desesperación.


En algunos casos se ha observado que los hombres que sólo empezaron con dificultades hormonales, al adentrase en una fuerte depresión terminan con problemas de impotencia.

"El torbellino emocional de la infertilidad", es como les llama a los sufrimientos de estas parejas Corinne Palatchi, psicóloga del Instituto para el Estudio de la Concepción Humana y responsable de Latinoamérica en materia de salud mental ante la Sociedad Mexicana de Medicina de la Reproducción.
"Desde las parejas que tienen pequeños problemas de obstrucción de vías, hasta las que nacieron sin algún órgano reproductor fundamental como la vagina o los testículos, se ven afectadas psicológicamente, y muchas veces no lo expresan, de ahí la necesidad de crear una atención especializada a estas personas en el terreno interno, además del físico", dijo.
Corinne asegura que el problema comienza cuando las personas piensan que tienen el control sobre su cuerpo, esto, aunado a la presión social que enfrentan los matrimonios para que tengan hijos, son los factores que generan expectativas, las cuales, si no se llegan a cumplir, pueden provocar un fuerte desaliento.
Pero cuando una pareja conoce la noticia de su infertilidad, se presentan varias etapas.
"Primero caen en una crisis de shock y negación, después viene una respuesta a este impacto donde se manifiesta el coraje, la culpa y, en algunos casos, la necesidad de culpabilizar al otro, por último viene el estado de aislamiento ante el mundo, en donde la sensación de incomprensión, enojo, y temor se manifiestan constantemente", explicó la especialista.
Reacción de la mujer
La mujer suele presionarse mucho, ya que la maternidad se concibe como la meta a cumplir en su vida.
"El concebir se plantea como su máxima expresión, esta enfatización ha causado problemas de culpabilidad o en su caso competencia", argumentó Corinne.
La psicóloga comentó que algunas mujeres infértiles que alguna vez tuvieron un aborto, ingirieron drogas o tuvieron relaciones con varias personas, sienten que sus conflictos para poder concebir son un castigo por su pasado.
Estas concepciones, que evidentemente la sociedad fomenta, además de ser completamente erróneas, no ayudan a que las parejas tengan la salud mental necesaria para enfrentarse y combatir su infertilidad, comentó Corinne.
Reacción de los hombres

Los hombres también experimentan sensaciones muy negativas, muchos de ellos ven al acto de concebir como una prueba de virilidad, y se sienten menos al no lograrlo.
"He visto hombres que caen en el alcohol, drogas y que hasta tienen relaciones extra maritales, y todo porque en principio no se enfrentan a la idea de que son infértiles, y en segundo, porque sienten que estas acciones ayudarán a reforzar su masculinidad que, muy equivocadamente, creen devaluada por su problema para procrear", dijo.
De cualquier forma, ambos comportamientos hacen que las relaciones maritales caigan en un círculo vicioso, en el que los reclamos y los llantos sustituyen a la comunicación profunda, que les ayudaría a apoyarse plenamente y compenetrarse.
La experta explicó que es muy común que se altere la vida cotidiana, desde la forma de alimentación y el sueño, hasta las relaciones sexuales y la convivencia con las otras personas.
Sugerencias

Lo primero que una pareja debe de hacer en estos casos es tomar las cosas como una unidad en donde los dos vean por igual su parte en el conflicto, señaló la especialista.
También es conveniente que, si el estado anímico empieza a descender, busquen ayuda especializada.
"El solicitar apoyo emocional nos ayuda a entender nuestras reacciones, a enfrentar los tratamientos médicos, a determinar nuestras prioridades de vida y a examinar opciones de reconstrucción familiar para tomar decisiones sustentadas, de tal forma, nuestra comunicación se verá fortalecida y se disminuirán los malos sentimientos. Lo más importante es lograr que los sentimientos dolorosos no sean los directores de nuestra vida", concluyó.
Fuente: www.terra.es

lunes, 10 de septiembre de 2012

¿Otra vez has soñado con tu "ex"?

Si has soñado con tu "exo con esa persona especial del pasado una o varias veces, ¡tranquila! Esto no necesariamente significa que desees regresar con esa persona, que probablemente es lo primero que se te ocurrió al despertar y que te puede haber dejado una sensación extraña incluso muchas horas después.

En realidad lo primero que tienes que saber es que los sueños son producto de diferentes procesos del inconsciente y en la mayoría de los casos debemos aprender a interpretar lo que nos quieren decir.

En el caso que hayas soñado con una antigua pareja, existen diferentes explicaciones y según el momento que estés viviendo debes escoger la que se adecúe mejor a tu situación. Lo más probable es que necesites hacer un análisis profundo porque hay ciertos sentimientos que a veces tendemos a bloquear.

Soñar con tu "ex", ¿algo pendiente?
Como te decía, pensar que quieres regresar con esa persona o verle o hablar con él, es la interpretación más sencilla pero no necesariamente la mejor. Una causa muy común para soñar con alguien que fue tu pareja es que tengas un tema no resuelto con esa persona.
Por ejemplo, tal vez os separasteis de forma desagradable, o nunca le dijiste lo que realmente pensabas, o te sientes de alguna manera culpable. Si se trata de alguna de estas situaciones, tal vez podrías tratar de hablar con él.
En el caso que esto no sea posible (él no quiere verte, está lejos, o realmente no deseas verlo, etc.) puedes escribirle una carta (que nunca enviarás) para decirle aquello que se te quedó pendiente. Luego deshazte de la carta. Puede ser el comienzo para sanar esas heridas del pasado no resueltas.

Si tienes pareja…
A veces nos preocupa más soñar con nuestro "ex", porque estamos con otra persona, y de alguna manera sentimos que le estamos siendo infieles. No, no lo estás siendo.
Si estás teniendo problemas con tu pareja, es bastante común que sueñes con una antigua relación, porque tu inconsciente está tratando de hacerte recordar que puedes sentir “amor” por otra persona, como ya sucedió en el pasado. Es una llamada de atención para que no te sientas “apresada” por lo que te está sucediendo.
Si por el contrario, tu relación de pareja actual es buena y sin mayores problemas, puede que tu sueño refleje que “algo” está faltando, justamente ese “algo” que tenías con tu "ex". ¡Ojo! No corras a buscarlo, se trata más bien de comenzar a explorar cómo traer ese faltante a tu relación presente. Tal vez te esté faltando una pizca de pasión o de diversión que en la relación anterior tenías de sobra.

Soñando con tu "ex" y totalmente sola

Ahora bien, si sueñas con tu "ex", te encuentras sola y no hay nada pendiente con esa persona (terminaron bien o le dijiste todo lo que necesitabas decirle en su momento), lo más probable es que eches d emenos la sensación de estar con alguien, como lo estabas con él.
Como te decía al principio en este caso sí puede ser que lo eches de menos. Pero cuidado, si las razones por las cuales terminaron siguen siendo tan válidas ahora como lo eran en su momento, lo último que te aconsejo es apresurarte a volver o siquiera intentarlo.
Los sueños muestran también un proceso por el que puedes estar pasando, y la mayoría de las veces se activan por otros estímulos vividos recientemente en el presente como una conversación, una película, una canción, una fotografía...
También es posible que estes en el proceso de olvidar definitivamente a alguien, tranquila, como todo proceso tarda su tiempo pero llegará a su fin también.
Sé que a veces lo que sueñas es tan real que te confunde, tómate tu tiempo para asumirlo como producto de tu inconsciente y no real.
Encuentra cuál de estos casos es el tuyo para que conscientemente te ayudes a ti misma a encontrar la mejor solución.
¡Mucha suerte!


jueves, 23 de agosto de 2012

Vacaciones con los suegros ¿Cómo superarlas?


Suegros. Solo mencionar esta palabra pone los pelos de punta a muchas personas, suscita suspiros o risas sarcásticas que enmascaran situaciones que nada tienen que ver con las carcajadas. Pero, salgamos en su defensa.

La crisis económica ha propiciado en los últimos años que cada vez más matrimonios se hayan visto en la tesitura de pedir ayuda a los suegros o, incluso, alojamiento en su propia casa, en la que ya hacían de canguro con los nietos. A pesar de este acto de generosidad, ¿por qué existe tanta tensión entre suegros e hijos políticos? 
Empecemos por un dato positivo. Esta «epidemia» generalizada se debe fundamentalmente a que en España la familia ocupa un lugar destacado en nuestras vidas y las relaciones familiares son muy estrechas, no como ocurre en otros países donde los hijos se desvinculan a temprana edad de sus padres.

La mayor fuente de conflicto

Más allá de este punto de vista, los expertos en mediación familiar señalan que las relaciones con la familia política son la causa más frecuente de conflicto en la pareja. Cada vez hay más casos en las consultas, quizá por este mayor acercamiento a causa de la crisis económica, siendo la relación suegra-nuera, la que más dificultades origina.
Uno de los períodos más críticos llega en verano, cuando se decide compartir unos días juntos, bajo el mismo techo. El mediador familiar Ignacio Tornel aconseja que cuando se planifiquen las vacaciones nunca se debe coaccionar a la pareja con frases como «a mi madre le gustaría mucho que pasáramos unos días con ellos» porque «se puede romper el orden natural de la relación matrimonial y el cónyuge se sentirá desplazado. Las decisiones deben tomarse de mutuo acuerdo».
La familia política es fuente de discusiones cuando «no se ha llegado a un acuerdo satisfactorio sobre los límites en que deben desarrollarse las relaciones con ellos», señala Alicia López de Fez, psicóloga y directora del centro de Psicología López de Fez. Los límites deben plantearse desde el principio de la relación para dejar las cosas claras, no dar lugar a equívocos ni discusiones, que siempre irán a más.

Chantaje emocional

Las mayores dificultades se producen, sin duda, en las parejas con hijos y, especialmente, «cuando la suegra desautoriza a la nuera en las pautas educativas, incluso delante del hijo-marido y éste no se posiciona al lado de su mujer. Es entonces cuando saltan chispas que pueden dar lugar a un gran incendio», advierte López de Fez.
Ignacio Tornel matiza que cuando una persona sale de casa de los padres y crea una nueva familia, ésta debe ser prioritaria y hay que estar a su lado, por encima de todo. «Debe defender la postura de su pareja en los temas que se aborden». Tampoco se debe dar lugar al chantaje emocional y a ciertos abusos. «Que él le diga a ella: "mis padres cuidan de los niños, así que deja que hagan y digan lo que quieran"», recalca el mediador familiar.
El hecho de cuidar a los nietos no da ningún derecho, por ejemplo, a que la suegra ordene a su manera la nevera en casa de la nuera, por muy buena intención que tenga, o que opine sobre todo. «Las personas tienden a excederse e, incluso, dan por hecho sentimientos y derechos que, en ocasiones, perjudican a la pareja porque generan discusión —apunta Laura Rojas-Marcos, psicóloga especializada en terapia de familia y pareja—. Que sean los padres de mi pareja no les da derecho a tratar a los yernos o nueras como a un hijo. El problema es que se pierden las distancias y surgen las luchas de poder con un efecto muy negativo para todos los implicados».
Alicia López de Fez explica que a algunos hombres, no a todos, les cuesta separarse emocionalmente de la madre, sobre todo cuando ha sido muy sobreprotectora. «En estos casos es habitual que las suegras sean muy controladoras y empleen con gran maestría el chantaje emocional, sirviéndose de los sentimientos de culpa de su hijo para lograr sus propósitos y llevar cualquier tema a su terreno».
Estos hombres pueden pretender que su pareja se comporte con ellos también de forma sobreprotectora y, además, esperan que quiera a su madre de la misma forma que ellos, y eso no siempre es posible, porque una nuera no es una hija. «Entre ella y su suegra cabe el afecto, la cordialidad, el cariño, pero el amor filial no es un sentimiento obligatorio —aclara López de Fez—. Hacer vida independiente requiere madurez y autonomía, saber priorizar a la familia propia y abandonar actitudes cómodas y egoístas. No todo el mundo está preparado para ello», matiza.

No te metas con mi madre

Ignacio Tornel añade que los hijos deben tener además madurez para escuchar a sus padres, pero al mismo tiempo para tomar sus propias decisiones. No pueden actuar según el criterio de sus progenitores «es que a mi madre le gusta..., es que mi padre dice...» porque irrita profundamente al cónyuge.
Otro error muy común y que produce nefastos efectos en la pareja es hablar mal de la familia política. «Yo puedo decir, por ejemplo, que mi madre es muy pesada y se mete en todo —apunta Tornell—, pero no puedo soportar que lo diga mi pareja».
Para Laura Rojas-Marcos la clave de la convivencia está en saber negociar. «Todos necesitamos un territorio —ya sea el sofá, un lugar en la mesa...—, somos animales territoriales y las tensiones entre suegros y yernos/nueras supone una conducta "natural" por el sentimiento mutuo de posesión hacia una persona».
En el caso de que exista alguna discusión entre suegros y yernos, Rojas-Marcos recomienda, sin embargo, que la pareja no se meta. «Tampoco debe ignorarla, pero si toma parte la situación se complicará porque se formará un triángulo y tendrá que elegir entre dar la razón a su madre o a su mujer, con todo lo que ello supone».


En su opinión, debe ayudar a que la conversación termine cuanto antes, para no dar lugar a que se digan cosas que luego no se olvidan y, posteriormente, hablar en privado con cada una de las partes para lograr un acuerdo. Nadie asegura que sea fácil.

Suegros y yernos bajo el mismo techo: ¿cómo actuar?